un poco de todo, mucho de nada, razones, reflexiones y cualquier cosa cercana...

lunes, 7 de julio de 2008

Piel

La piel del abdomen colgaba como si su cuerpo estuviera envuelto en un traje que no solo no era la suyo sino que era varios talles más grandes. Todo su cuerpo como una fiel muestra de la rápida pérdida de peso en poco tiempo. Treinta kilos en un par de años me contaría mas tarde. Sus brazos estaban enflaquecidos y parecían incapaces de ser útiles acaso para apoyarse en el colchón de la cama y levantar su torso. Ambos antebrazos mostraban fuertes marcas violáceas oscuras producto de las punciones con agujas.
Una prisión. Esa fue la palabra que usó para describir su internación. Una prisión. Aunque solo manejara solo un hilo de voz ronca, se las ingenió para acentuar cada sílaba. Era una de esas voces que solo llegan a hacerse oír por un esfuerzo mayor. Se notaba en el cuello. Los músculos completamente tensos marcando fuertemente sus bordes.
Cuando llegué estaba confundido y tardó en reconocerme. Algunos segundos de vacilación mas tarde tuve la certeza que sabia quien era y los motivos de mi presencia en esa habitación. Para sincerarme, a mi también me costó reconocerlo. Nunca lo había visto así de flaco. Y blanco. Una palidez que se notaba en sus ojos.

PnZ

2 comentarios:

Agustina dijo...

Me gustó, ahá. No sé si tanto lo que se cuenta, como el modo en que se lo cuenta. Tiene un clima bien logrado, como si por un rato el lector llevase encima todos esos kilos de piel gomosa sobre la espalda y fuese complicado seguir el ritmo, como si toda la escena estuviese llena de humo y uno tuviese que ir bien pegado al suelo para llegar a la puerta con una buena dosis de oxígeno.

Lalu en Lalyland dijo...

Al borde de la ausencia.